vodka

 


el calor esculpe en mi frente

frías gotas de sudor

que esta vez no rozarán tus labios.

el calor desnuda mi cuerpo

para los ojos de cualquiera

en la avenida de los hombres acostumbrados.

el calor adormece mi instinto

dejándome a merced

de las manos que no conozco,

de las manos que no deseo.

tal vez no sea el calor,

tal vez sea el hormigueo del vodka. 

como ama lo desfigurado



puedo caminar a través de tus ojos negros

y dibujar marionetas mutiladas

dentro de tus, ya, pocos sueños vivos.



puedo confundirme con tu pensamiento

hasta fingir ser idea tuya

y bautizar tu alma

con el amargo licor que brota

de mis llagas en tu ausencia.


puedo invitar a tu cama 

al más eterno de los fríos

y vestirte con la túnica

de los que nunca dejarán de temblar.


puedo esculpir el aire

hasta transformarlo en veneno

y absorver la luz para atraparte

en la más absoluta oscuridad.


pero no dejaré que mis lágrimas

ahoguen las serpientes que manan

de las bocas de tus sueños

ni que mis risas perturben tu descanso

y lo empujen hacia la noche 

que no se acaba.


te seguiré amando

como ama lo desfigurado. 

mi nombre


mi nombre empieza por minúscula


porque es nombre para un tipo vulgar.


puede ayudarte a recordarlo


alguna de esas palabras que tu madre pronuncia mal


y de las que no se ocupa el diccionario. 


todos me confunden con 


uno de esos «déjà vu» 


que aunque seguro pretenden significar algo


no sirven de mucho para conocer el camino.


soy algo así como la indiferencia


del gato que crees tuyo o como 


la botella que, medio vacía o medio llena,


quita la sed al alcohólico.


dicen que mi nombre se traduce,


según algunas lenguas muertas,


como el que está hecho a imagen 


y semejanza de su propia confusión.


pero ¡véte tú a saber! 


no acostumbro a hacer caso


a nadie que lo pronuncie. 





¿aún quieres que sea como vosotros?




si de mis manos solo brotan

caricias que arañan la piel

de aquellas que se atreven

a acompañar mi sueño.


si en mis ojos solo se reflejan

días grises de charcos y alquitranes,

y noches de farolas y rotondas

de doble sentido.


si de mis labios solo escuchas

versos que otros hombres recitaron

a sus mujeres de paso

y un respirar cada vez más lento.


si a mis oídos solo acuden

cadencias descompasadas 

que perforan mi cabeza

alojándose
para siempre en mi sinrazón. 


¿aún quieres que sea como vosotros?